De la teoría a la práctica


El pasado día 28 realizamos la segunda sesión del taller de Paisaje Sonoro en el IES Zunzunegui, donde los alumnos de Bachiller artístico de 2º B aprendieron (sí, con el algoritmo de la amistad entre otros ejemplos) las bases del arte de la entrevista, así como qué elementos constituyen esencialmente un paisaje sonoro.

Comenzamos la sesión haciendo un repaso por aquellas técnicas y proyectos existentes en el territorio estatal que trabajan con el paisaje o el mapeado sonoro, como el pionero y lamentablemente difunto Escoitar.org, o los todavía vigentes Mapa Sonoru y Soinumapa. A través de algunos ejemplos de estos archivos, los y las alumnas pudieron analizar qué constituye un paisaje sonoro y qué nos comunica acerca del territorio que representa. Utilizamos dos tipos de ejemplos, una paisaje con personalidad más rural (el del propio Escoitar) y otro mega-urbano (este de Radiolab, un podcast norteamericano), para observar las diferencias entre estilos y, sobre todo, la información que nos ofrece su contenido.

Tras el repaso de la sección que da título al taller (cuyo nombre bien podría haber sido meramente Produccion Sonora), las y los participantes recibieron pautas en una de las artes más difíciles de  producción sonora: el arte de la entrevista.

Si establecer relaciones interpersonales fuera fácil, Sheldon Cooper no necesitaría un algoritmo de la amistad. Y si Sheldon no nos hubiera proporcionado su sencillo diagrama de flujo, quizás nos sería más complicado establecer esas reglas básicas que constituyen la base de cualquier interacción humana. Incluso aquella entre la persona entrevistadora y la entrevistada. Utilizando este recurso como metáfora hicimos un recorrido por la planificación de una entrevista, en preparación para la práctica que tomaría el eje central de esta sesión.

Con esta guía breve de las buenas prácticas y costumbres de la entrevista, más las bases de lo que constituye un paisaje sonoro, cada grupo de alumnos y alumnas aprendieron a planificar su proyecto. Es decir, a decidir de qué querían hablar, con quién deberían hablar, decidir cuáles eran las preguntas que querían transmitirles, y finalmente qué sonidos necesitará su pieza.

Armadas de sus listas, el equipo y mucho valor, las y los estudiantes se lanzaron a las calles a la busca y captura de sus sonidos y de portugalujos/as a quien entrevistar.

Como en cualquier epopeya, hubo grupos con éxito inmediato y grupos que se encontraron con gran dificultad para conseguir testimonios, todo gajes del oficio. Dos horas después volvían, agotados, pero satisfechos, habiendo realizado su primera incursión en el mundo sonoro.

Con todo ello el último día del taller, el próximo lunes, las y los participantes habrán de realizar una pieza sonora, cuyo contexto esté embebido en Portugalete y las protagonistas sean sus habitantes. No podemos esperar para escuchar los resultados.

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